| Libro de visitas |
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Juan Carlos
He vuelto a leer la Ciudad de las Miradas por segunda vez. Es curioso que las segundas lecturas nos acercan todavía más a los personajes y a la descripción que has hecho de Santa Cruz. Todo sucede como la primera vez, pero reparas en detalles que quizás se habían escapado y que contribuyen a disfrutar de la lectura de una forma más redonda. Encuentras matices que, como en un cuadro, nos acercan más si cabe al equilibrio que has conseguido esculpir en las personalidades de la trama del libro. Enhorabuena de nuevo por esta magnífica novela que tanto nos recuerda nuestros propios pasos y paseos por las calles y rincones de la ciudad en la que hemos vivido tantos años.
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G. Ochoa.
sfumato.de.marte@hotmail.com
Hace más de 3 años, mientras leía tu primer trabajo, analizaba lo lejos que puede conducir la presencia de una imagen, los frutos febriles que una imagen ejemplar puede acarrear. "La ciudad de las miradas" tampoco esquiva tal sentimiento oscuro de percibir a los personajes autofotografiándose, inmiscuyéndose en su propia versión de Hopper, mientras diferencian el abismo propio del de los demás. Con una sensación de caja china el lector halla, frasco tras frasco, el relato vivo de una sociedad hermética que se abre lentamente, mas supurando una desagradable bilis. Los personajes contienen el llanto, se lamentan, se asquean del propio errar y hasta fingen estoicos con una suerte de máscara metálica, pero sin neutralizar esa voluntad persistente de girar sobre el eje inestable; cavilar y hacer brotar los vistazos de una vida dura pero placentera. Y es así que el conflicto surge desde muchos puntos de vista: con juegos verbales y puntos de quiebre saludables y atractivos con los que el autor mejora un estilo ya bien adaptado desde su primera novela. "La ciudad de las miradas" hurga en los resquicios cotidianos de vidas monótonas que conservan el sensible reflejo de ansias pasadas, y que en cuya añoranza pugnan por hallar muchos porqués adormecidos como fantasmas. La enfermedad, el desaliento, la pasión acallada, la vejez, todos entre muchos otros síntomas más se aúnan al clímax general de incomprensión y de una lóbrega temporalidad, Y bien, entre la melancolía culminante y la persistencia por pensarse en medio de una ciudad que crece en silencio, se halla sin una voz dominante un leve freno al tiempo, manteniendo el rito inevitable por comprender, e hilando los cabos de este pesado oficio, que el reloj ya vuelve a tomar su "bendito" ritmo.
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Aurelio carnero
aurecarnero@gmail.com
Participo plenamente de los comentarios de Alfonso Delgado, aún más Pablo no ha tenido que inventar una ciudad mítica, como Calima o Macondo; la misma Santa Cruz entra con su nombre verdadero en esa constelación de lugares literarios,lo que le da un imagen cercana, real y mediocre, pero llena de nostalgia por recuperar la mezquina ciudad provinciana de nuestros padres. Seres humanos que se mueven bajo pensamientos nada elevados, crueles en su quehacer cotidiano de ideas tópicas y vulgares que nos ponen ante el espejo de nuestra mediocridad como personas y lectores: ¿o es que nos consideramos superiores moralmente a lo que Pablo cuenta de sus personajes? He ahí el valor de su novela, magnificamente escrita y narrada con diversas voces plena de ambiguedades y mezclando con enorme respeto al lector, avances vanguardistas literarios que cumplen su misión de divertir, gozar, lamentar , entretener y ¿por qué no? sentir lástima y piedad por el aburrido y vacío recorrido de todos sus anti héroes novelistícos. Creo que Pablo Martín Carbajal ya no es una promesa sino el escritor mas valioso de la novela canaria de este siglo, en un panorama donde el arte de narrar en las islas ha muerto o está en la agonía: Martín Carbajal es nuestra gran esperanza blanca. Que siga así
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Juan
Con comentarios como los de Alfonso Delgado, poco más hay que añadir. Si acaso el dominio del detalle. Las descripciones de Pablo son plásticas, hacen tangible las imágenes y los sentimientos. Reconocemos cada objeto y emoción como propias.
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ruth
Coincido plenamente en la crítica de Alfonso Delgado, creo que has sabido plasmar en esos personajes la claustrofobia de una sociedad cerrada y que la profundidad de los mismos es muy especial, así como la descripción de los lugares y los ambientes.
Estoy segura de que tendrás mucho éxito con tu novela, al menos lo merece.
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