(...) Al hilo de todo esto, dijo de pronto Redkins: "Hay algo, teniente, que tenemos en común, el instinto de superviviencia, el ser capaces de sobreponernos a las circunstancias, y en la medida de esa capacidad de resistir nos volvemos los dos insaciables: queremos poner a prueba nuestra resistencia aventurándonos más y más. Esto nos hace en parte insensibles al acomodo, a la nostalgia de quienes procuran ante todo en la vida asegurarse el porvenir. Nosotros no somos nostálgicos, no sufrimos la enfermedad del regreso, no echamos de menos a nadie aunque a veces nos echen de menos a nosotros. Esa resistencia que nos impulsa hacia delante, nos impulsa también al continuo abandano de a quienes amamos alguna vez o nos amaron. Esta es nuestra crueldad. Nuestra indiferencia. En esa indiferencia nos parecemos mucho". Anduve cabizbajo un rato largo. Me di cuenta de que Redkings tenía razón y de que había en mí una raíz de menosprecio por todo, una raíz voraz que consumía mi vida, las personas y yo mismo en un frenético seguir adelante.
- Narrador es el que prefiere narrar a vivir: un infeliz que vive defectuosamente, pero que lo cuenta todo a la perfección-.