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	<title>Pablo Martín Carbajal</title>
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		<title>Los niños de la lata de tomate</title>
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		<pubDate>Thu, 10 May 2012 11:35:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo Martín Carbajal</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[Cambia lo superficial Cambia también lo profundo Cambia el modo de pensar Cambia todo en este mundo Cambia el rumbo el caminante Aunque esto le cause daño Y así como todo cambia Que yo cambie no es extraño Cambia todo cambia Pero no cambia mi amor Por mas lejos que me encuentre Ni el recuerdo <a href='http://www.pablomartincarbajal.com/?p=1591'>[...]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.pablomartincarbajal.com/wp-content/uploads/2012/05/losniñosdelalatadetomate.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1598" title="losniñosdelalatadetomate" src="http://www.pablomartincarbajal.com/wp-content/uploads/2012/05/losniñosdelalatadetomate-185x300.jpg" alt="" width="185" height="330" /></a>Cambia lo superficial<br />
Cambia también lo profundo<br />
Cambia el modo de pensar<br />
Cambia todo en este mundo</p>
<p>Cambia el rumbo el caminante<br />
Aunque esto le cause daño<br />
Y así como todo cambia<br />
Que yo cambie no es extraño</p>
<p>Cambia todo cambia</p>
<p>Pero no cambia mi amor<br />
Por mas lejos que me encuentre<br />
Ni el recuerdo ni el dolor<br />
De mi pueblo y de mi gente</p>
<p>Esta es la canción que me vino a la mente cuando estaba acabando de leer<strong> “Los niños de lata de Tomate” de Cecilia Domínguez Luis.</strong> Y no tanto por el cambio que pueda conocer el protagonista de la novela, que, después de todo, realiza un viaje y como todo aquel que realiza un viaje —o al menos, como todo aquel que realiza un viaje con los ojos abiertos—, sufre un cambio. Pero como digo, esta canción me vino a la mente no tanto por el cambio, sino por lo que no cambia: por lo que no cambia a pesar del viaje o quizás por lo que no cambia gracias el viaje…</p>
<p>En el prefacio de esta novela, Patricia, viajera por Burkina Fasso, se tropieza en un mercado local —cámara de foto en mano— con dos niños que le piden limosna a los turistas sosteniendo, a modo de recipiente, una vieja lata de tomate, y Patricia observó, (dice en el prefacio) «en sus ojos una felicidad distinta, venida de la aceptación de una vida en la que las dificultades para sobrevivir eran un componente más de su deseo de armonía con el mundo» Y a mí me pareció muy acertada la descripción que Patricia concluye sobre la mirada de los chicos, y me recordó a lo que le dijo el somalí Hamed a <strong> Ryszard Kapuscinski</strong> y que éste publicó en su clásico africano “<strong>Ébano</strong>”: «Nuestra naturaleza es así, me dijo Hamed, no tan siquiera con resignación, sino incluso con un cierto matiz de orgullo. La naturaleza es ese algo a lo que no hay que oponerse, ni intentar mejorarla, ni hacer nada con vistas a independizarnos de ella. La naturaleza nos es dada por Dios y por tanto es perfecta. La sequía, el calor, los pozos vacíos y la muerte en el camino también son perfectos. Sin ellos, el hombre no entendería el goce auténtico de la lluvia, el sabor divino del agua y la dulzura vivificante de la leche. El animal no sabría disfrutar de la hierba jugosa ni embriagarse con el olor de un prado. El hombre no sabría qué es eso de ponerse bajo un chorro de agua fresca y cristalina. Ni siquiera se le ocurriría pensar que eso significa, simplemente, estar en el cielo».</p>
<p>Pero no cambia mi amor<br />
Por mas lejos que me encuentre<br />
Ni el recuerdo ni el dolor<br />
De mi pueblo y de mi gente</p>
<p>Hace un tiempo leía un libro imprescindible para aquellos que saben viajar con los ojos abiertos: <strong>El niño Fulbé, de Amadou Hampaté Ba</strong>, en el que el autor nos cuenta cómo era su vida en el poblado maliense en el que nació y creció durante las primeras décadas del siglo pasado. Tras la lectura yo escribía el siguiente texto:</p>
<p>«Hace unos meses, en un viaje a Bruselas, aproveché una tarde para ir a visitar el Museo Real de África Central de Tervuren, un museo viejo y anticuado que los belgas están intentando modernizar sin mucho éxito. Entre sus atracciones más actuales se exhibía un pequeño video que recreaba el encuentro entre Stanley y Livingstone. Stanley entraba a una aldea africana y era guiado a la cabaña de Livingstone por un revuelo de indígenas semidesnudos, portando lanzas, con el cuerpo pintado, que se agolpaban curiosos, como si fueran una manada de cebras, a contemplar al famoso y narrado encuentro entre los dos exploradores. Pero no fue la célebre frase lo que me llamó la atención, <strong>Dr. Livingstone, I presume</strong>, sino cual era mi imaginario sobre aquellas poblaciones negras que siempre nos han mostrado las películas en blanco y negro rodadas en África: los negros que se agolpan en manadas en las aldeas de chozas, los negros porteadores en las expediciones de los blancos, los negros que salían tras Tarzán montado en un elefante, esos negros que formaban parte del decorado de las películas como si fueran uno más de los grupos de animales que poblaban la sabana; sin mostrarnos nunca nada sobre ellos mismos, sobre sus pensamientos, su organización social o forma de vida. Ése era el lugar que ocupaban los negros en mi imaginario al ver aquellas películas, un elemento más sobre el paisaje africano como lo podrían ser una manada de cebras o de ñus</p>
<p>Si eliminamos todo lo material, es decir, si eliminamos las armas, las carreteras, los barcos, los coches, la ropa, los cubiertos, el telégrafo; si eliminamos todo eso y queda solamente el ser humano, nos damos cuenta de que esos negros que en las películas nos han mostrado como manadas de ñus no eran tan diferentes a nosotros. Esa es la conclusión que extraigo tras leer la juventud en las primeras décadas del siglo XX de Ahmadou Hampâté Bâ. Sociedades africanas basadas en la familia, con padres, madres, tíos, sobrinos. Niños que iban al colegio, que se levantaban a una hora para llegar puntual a clase, que volvían a casa para comer y regresaban después por la tarde. Niños que pedían permiso a los padres para quedarse a dormir en casa de un amigo, o que se fugaban de clase y se dedicaban a hacer travesuras a escondidas para que no les echaran la bronca. Familias que se reunían a la hora de comer, madres que también daban un grito para decir que la comida estaba lista, padres que enseñaban a los niños los modales en las comidas. Familias que se desplazaban de un sitio a otro por asuntos de trabajo, o por asuntos familiares, que utilizaban el transporte -las piraguas en el Níger- para desplazarse de aquí a allá, sabiendo de donde salían las piraguas, los horarios, los precios. Jóvenes que se organizaban en asociaciones vecinales, que mantenían su rivalidad con asociaciones de otros barrios, que cortejaban a las chicas durante las fiestas … Si quitamos lo material, si quitamos las calles, el alumbrado público, los barcos de vapor, y dejamos sólo al ser humano, resulta que esos negros en manada que nos mostraban las películas no eran tan distintos… Eran simplemente seres humanos al igual que nosotros».</p>
<p>Pero no cambia mi amor<br />
Por mas lejos que me encuentre<br />
Ni el recuerdo ni el dolor<br />
De mi pueblo y de mi gente</p>
<p>Y precisamente es eso lo que no cambia: lo que no cambia a pesar del viaje o quizás lo que no cambia gracias el viaje… Y “lo que no cambia” es lo que mejor que nos muestra Cecilia Domínguez Luis, cómo nos recrea Cecilia, con un estilo claro y sencillo, parecido al de Amadou Hampâté Bâ en “El niño Fulbé”, la vida en una aldea africana. Cómo nos acerca Cecilia a la vida rural en África, cómo nos muestra, con respeto y con acierto el día a día, por encima de todo feliz a pesar de la pobreza y de las dificultades, de la aldea, de la familia y de los amigos de su protagonista, <strong>Essein</strong>.</p>
<p>Essein también tuvo que emigrar, y se marcha hacia Costa de Marfil. Celebro la elección de esta aventura. Hace unos meses los telediarios nos informaban una vez más de las miserias de África (por qué será que nunca nos cuentan las cosas positivas, ¿dar siempre la misma visión parcial de una misma cosa es informar o desinformar?), y en este caso la noticia mostraba las revueltas que se estaban produciendo en ese país a causa de las elecciones presidenciales. Rara vez nos cuentan en estas noticias las verdaderas razones, o quizás sea que rara vez entendemos o tratamos de entender, nosotros espectadores acomodados en el sillón de nuestras casa, las verdaderas razones de esas revueltas, y que en este caso tienen mucho que ver con la historia que nos regala Cecilia Domínguez Luis a través de su protagonista, de su héroe, Essein: la emigración de Burkina Fasso a las plantaciones de cacao de Costa de Marfil, el vecino rico, las tribus procedentes de Burkina yendo a trabajar a donde hay trabajo, asentándose en las tierras marfileñas, y haciendo caso a las declaraciones del entonces Presidente de Costa de Marfil, <strong>Houphouëte Boigny</strong>, que declaró, públicamente, que la tierra en Costa de Marfil pertenece a las manos  de quien la trabaje. Cuando murió Houphouëte Boigny uno de los grandes problemas que se planteó fue ¿de quien era propiedad la tierra?, si de las tribus marfileñas o de las tribus inmigrantes…y he ahí una de las razones de los problemas.</p>
<p>Pero «Los niños de la lata de Tomate» es una novela juvenil, una interesante y acertada novela juvenil, y no entra directamente en estas cuestiones económicas, sociales y políticas, más propias de un público adulto. Pero indirectamente, a través de las aventuras de Essein, sí nos introduce en parte de esa historia africana, y por tanto me parece una magnifica manera de dar a conocer algunas realidades de África, desde una novela sencilla, fácil de leer, entretenida e interesante, predispuesta a abrir la mente a un público juvenil a otras realidades que quizás, no nos deberían ser tan ajenas.</p>
<p>Pero también hay mucho más: prácticas ancestrales como la ablación. Las religiones, las creencias en dioses que nosotros desconocemos y no entendemos y también las creencias en un dios cristiano, que quizás no entiendan los otros. La convivencia entre estas religiones, el cristianismo, el islam, el animismo, el animismo islamizado o cristianizado. También la presencia permanente de los ancestros como juez y parte de la propia vida, la magia y los hechiceros en contraposición con la lógica occidental por encima de todo. Las leyendas que cuentan los ancianos en las aldeas africanas (precisamente fue Amadou Hampâté Bâ quien dijo que cuando en África se muere un anciano se quema una biblioteca), el colonialismo de los blancos, las antiguas civilizaciones africanas y por tanto apuntes de una historia que nunca hemos aprendido. La armonía con la naturaleza, el respeto por los animales y las plantas como elementos integrantes de la vida diaria en las aldeas. Un río que las atraviesa y que se desliza como si fuera aceite, lento, sin rumor ninguno. El respeto por los mayores, la obligación de los niños por el cuidado de sus hermanos, familiares o amigos más pequeños. La educación de la mujer, los matrimonios de conveniencia. El sentido de la hospitalidad africana hacia el extranjero. En fin, tantas cosas interesantes que hacen de esta novela un atractivo para que sus lectores pueda introducirse en la realidad africana, en una realidad africana que desconocemos, en una realidad africana rica y diversa, moderna y tradicional, coherente y contradictoria.</p>
<p>Pero lo que más me ha gustado es <strong>el punto de vista que elige Cecilia Domínguez Luis, el narrador</strong>, alguien que conoce a Patricia, la turista fotógrafa que un día le enseña las fotos de dos niños pidiendo limosna con una lata de tomate en un mercado de Burkina Faso. Y, el o la narradora, una persona que deja volar la imaginación, e imagina… Imagina la vida de esos dos chicos, y nos las narra con un profundo respeto, mostrándonos la vida en las aldeas africanas sin vencedores ni vencidos, sin buenos ni malos, sin positivos ni negativos, sin juicios sobre lo que es cierto o equivocado. La narradora nos narra con objetividad y respeto, con humanidad y tolerancia, y nos abre las puertas, como lo hace Ahmadou Hampâté Bâ, a la magia de la literatura como forma de conocernos.</p>
<p><a href="http://www.pablomartincarbajal.com/wp-content/uploads/2012/05/IMGP1450.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-1603" title="IMGP1450" src="http://www.pablomartincarbajal.com/wp-content/uploads/2012/05/IMGP1450-253x300.jpg" alt="" width="253" height="300" /></a></p>
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		<title>¿Quién muere?</title>
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		<pubDate>Thu, 15 Mar 2012 21:39:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo Martín Carbajal</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca, no arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce. Muere lentamente quien hace de la televisión su gurú. Muere lentamente quien evita una pasión, quien prefiere el negro sobre <a href='http://www.pablomartincarbajal.com/?p=1581'>[...]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Muere lentamente quien se transforma  en esclavo del hábito, <a href="http://www.pablomartincarbajal.com/wp-content/uploads/2012/03/view_piden-la-exhumacion-de-los-restos-de-pablo-neruda_14221.jpg"><img class="size-thumbnail wp-image-1584 alignleft" title="view_piden-la-exhumacion-de-los-restos-de-pablo-neruda_1422" src="http://www.pablomartincarbajal.com/wp-content/uploads/2012/03/view_piden-la-exhumacion-de-los-restos-de-pablo-neruda_14221-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a><br />
repitiendo todos los días los mismos  trayectos,<br />
quien no cambia de marca,<br />
no arriesga vestir un color  nuevo<br />
y no le habla a quien no conoce.</p>
<p style="padding-left: 210px;">Muere lentamente quien hace de la  televisión su gurú.<br />
Muere lentamente quien evita una pasión,<br />
quien  prefiere el negro sobre blanco<br />
y los puntos sobre las &#8220;íes&#8221; a un remolino de  emociones,<br />
justamente las que rescatan el brillo de los ojos, sonrisas de  los<br />
bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos.</p>
<p style="padding-left: 210px;">Muere lentamente  quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el<br />
trabajo,<br />
quien no  arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño,<br />
quien no se  permite por lo menos una vez en la vida,<br />
huir de los consejos  sensatos.</p>
<p style="padding-left: 210px;">Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye  música,<br />
quien no encuentra gracia en si mismo.<br />
Muere lentamente quien  destruye su amor propio, quien no se deja<br />
ayudar.<br />
Muere lentamente,  quien pasa los días<br />
quejándose de su mala suerte o de la lluvia  incesante.<br />
Muere lentamente, quien abandona un proyecto antes de  iniciarlo,<br />
no preguntando de un asunto que desconoce<br />
o no respondiendo  cuando le indagan sobre algo que sabe.</p>
<p style="padding-left: 210px;">Evitemos la muerte en suaves cuotas,  recordando siempre que estar vivo<br />
exige un esfuerzo mucho mayor que el  simple hecho de respirar.</p>
<p style="padding-left: 210px;">
<p style="padding-left: 210px;">Pablo Neruda</p>
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		<title>El Futuro</title>
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		<pubDate>Sun, 15 Jan 2012 13:45:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo Martín Carbajal</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Ayer fuimos a ver El Futuro, de Miranda July (había bastante gente en el TEA en la sesión de las 19h.), una de esas película atípicas que, cuando se termina y sales del cine, no sabes si te ha acabado de gustar, y empiezas a darle vueltas a qué habrá querido decir con esto, comentado <a href='http://www.pablomartincarbajal.com/?p=1571'>[...]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.pablomartincarbajal.com/wp-content/uploads/2012/01/El-futuro.jpg"></a><a href="http://www.pablomartincarbajal.com/wp-content/uploads/2012/01/El-futuro.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1572" title="El-futuro" src="http://www.pablomartincarbajal.com/wp-content/uploads/2012/01/El-futuro-212x300.jpg" alt="" width="179" height="275" /></a>Ayer fuimos a ver El Futuro, de Miranda July (había bastante gente en el TEA en la sesión de las 19h.), una de esas película atípicas que, cuando se termina y sales del cine, no sabes si te ha acabado de gustar, y empiezas a darle vueltas a qué habrá querido decir con esto, comentado con Amelia delante de unas tapas y una cerveza que qué piensa ella de lo otro, y poco a poco enlazando ideas, lo que tiene de simbolismo, interpretaciones, lo que tiene de poesía&#8230;, llegas a casa y vuelves a leer, con desconcierto y curiosidad, la sinopsis y las críticas que puedes coger en un folio a la entrada del TEA, y al día siguiente te viene a la mente una imagen, un comentario, una reacción, un comportamiento, como si todavía estuvieses frente a la pantalla. July y Jason son los protagonistas, tienen 35 años, y les aterra llegar a los cuarenta, viven su vida juntos, pero con una cierta independencia y sin grandes retos. Un día deciden que quieren adoptar un gatito abandonado, y en la residencia de animales les dicen que tienen que esperar un mes hasta llevárselo a su casa, el tiempo que el gato tardará en recuperarse de una pata herida. July y Jason deciden que será su último mes antes de perder la libertad, antes de aceptar mayores compromisos, ambos deciden aprovechar ese último tiempo solos, abandonan sus trabajos y resuelven en ese mes guiarse por lo que surja, por lo que les muestre el destino. Así, mientras Jason  espera que suceda algo cuando va a casa de alguien a comprar no importa el qué de segunda mano por un anuncio que por casualidad se cruza en su camino, July llama por teléfono a un desconocido en la que quizás sea la mejor escena de la película, habla con él, parece que ambos se encuentran en barrios cercanos, quizás en el mismo, ella sale por la ventana a ver si dando un grito él puede escucharla, y July abre la ventana, saca medio cuerpo, y da un grito que es una desesperación, una demanda de auxilio que quizás no pretende que sea escuchado por alguien sino tan sólo por ella misma. Cuando Jason se da cuenta de lo que está pasando, de lo que le está pasando a él, de lo que le está pasando a ella, quiere detener el tiempo, parar el tiempo, que el tiempo no avance, quedarse definitivamente en los treinta y cinco años sin tomar ninguna decisión mientras July grita, grita para escucharse ella misma, o tal vez para que la escuchemos nosotros, sintiéndonos también protagonistas frente a la pantalla de la sala del TEA&#8230; Ayer fuimos a ver El Futuro, una película de esas que, cuando se termina y sales del cine, no sabes si te ha acabado de gustar —tu simbolismo, tu poesía—, una película de esas en las que al día siguiente piensas que quizás sean precisamente esas películas las que realmente valgan la pena, la pena…</p>
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		<title>¡Ay cultura!</title>
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		<pubDate>Sun, 11 Dec 2011 12:03:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo Martín Carbajal</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Me costó sumergirme en el concierto del Cigala, antes retazos de Yukali, el país que alguien soñó, un magnífico solo de guitarra, uno de esos que te ponen los pelos de punta, hasta por fin llegar a «Lágrimas negras», sufro la inmensa pena de tu extravío, siento el dolor profundo de tu partida…,  donde la <a href='http://www.pablomartincarbajal.com/?p=1559'>[...]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.pablomartincarbajal.com/wp-content/uploads/2011/12/Lagenda.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-1560" title="Lagenda" src="http://www.pablomartincarbajal.com/wp-content/uploads/2011/12/Lagenda.jpg" alt="" width="273" height="181" /></a>Me costó sumergirme en el concierto del <strong>Cigala</strong>, antes retazos de Yukali, el país que alguien soñó, un magnífico solo de guitarra, uno de esos que te ponen los pelos de punta, hasta por fin llegar a «Lágrimas negras», <em>sufro la inmensa pena de tu extravío, siento el dolor profundo de tu partida…, </em> donde la banda al completo (percusión, caja, piano, guitarra, contrabajo y violín), bordó una interpretación extraordinaria que se mantuvo ya hasta el final; salimos del auditorio con una placentera sensación de paz y de alegría, una especie de plenitud capaz de hacer olvidar cualquier anterior estado de ánimo; ¡ay cultura!</p>
<p>Al día siguiente teníamos entradas para el<strong> teatro Guimerá</strong>,<strong> Antonia San Juan</strong> estuvo intermitente, con monólogos más pobretones pero también con otros ingeniosos, en los que nos acercaba a personajes de mujeres —algunas solas, otras maltratadas—, con la habilidad para provocar carcajadas a una parte del público, pero también, reflexión, empatía, un necesario entendimiento de otras realidades, de otras vidas; ¡ay cultura!</p>
<p>Quedamos para recorrer <strong>Foto Noviembre</strong> en La Laguna, tomarnos una caña entre exposición y exposición, y después cenar rematándolo con unas copas, también habíamos visitado días antes las exposiciones de Santa Cruz, acercarnos en la <strong>Recova</strong> a la curiosa vestimenta de reivindicativos jóvenes urbanos de Sudáfrica; introducirnos en el <strong>Cabrera Pinto</strong> en las cocinas de distintas familias europeas y ver sus vestimentas, sus muebles, sus expresiones, su economía, sus comidas; observar en la <strong>Casa Lercaro</strong> con una especie de sorpresa, tal vez de irrespetuosa burla, la decoración barroca de las casas de algunas familias de Rumania, introducirnos en el <strong>Ateneo</strong> en la preciosa expresión ensimismada de una chica sentada en una silla. No fue la mejor de las Foto Noviembre, pero su visita nos hizo volver a recordar algo que olvidamos a menudo, que el mundo es mucho más amplio que los límites de estas islas; ¡ay cultura!  </p>
<p>Eso mismo también lo pudimos comprobar en la presentación del libro de <strong>Paloma López Reillo</strong>, «Jóvenes de África reinventando su vida» en donde la autora cuenta la experiencia de un grupo de menores inmigrantes que una vez cumplida la mayoría de edad tienen que hacer precisamente lo que dice el título, reinventarse su vida, como si fuesen un lienzo en blanco que ellos mismos tuviesen que dibujar. La cena posterior en la calle de la Noria hablando con los chicos fue una lección de superación, de otras realidades y necesidades, de optimismo; ¡ay cultura! </p>
<p>Ya no nos gusta ir al cine doblado, y afortunadamente el soplo de aire fresco que es el<strong> TEA</strong> proyecta todos los fines de semana películas en versión original, «Black Heaven» fuimos a ver el sábado, un trepidante thriller francés en el que se combina la vida real con la vida virtual, una virtualidad quizás tan necesaria en la que podemos jugar a ser otras personas, a sentirnos otros; ¡ay cultura!  </p>
<p>Y acabamos el domingo en el <strong>Teatro Victoria</strong>, un curioso teatrito que gracias a su adhesión a una red nacional de teatros  nos permite ser espectadores en primera línea de propuestas sugerentes; esta vez programaban «<strong>El teatro no es el territorio</strong>», una obra densa e interesante (que es necesario ver varias veces) en donde se disertaba, entre otras cosas, sobre la utilidad del teatro, sobre la utilidad de la cultura, sobre la necesidad de la ficción, sobre la necesidad de acudir a ella para explicar la realidad, o de acudir a ella cuando la realidad no es suficiente, cuando en la realidad no encontramos la respuesta a la pregunta, tan humana, de si esto que vivimos es todo, de si no hay nada más que este insuficiente día a día. Durante la obra el actor principal explicaba una visita por una exposición de robots, de cada uno sus movimientos y sus utilidades, a él el que más le gustaba era uno que estaba en el suelo e intentaba levantarse y se caía, intentaba levantarse y se caía, intentaba levantarse y se caía…; hay cultura, pero también ¡ay cultura!, cuánto te necesitamos…</p>
<p><a class="a2a_dd addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save"><img src="http://www.pablomartincarbajal.com/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share"/></a> </p>]]></content:encoded>
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		<title>Una nueva primavera para la cultura</title>
		<link>http://www.pablomartincarbajal.com/?p=1543</link>
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		<pubDate>Sat, 29 Oct 2011 18:43:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo Martín Carbajal</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Estuve en verano en París y, leyendo Le Monde, guardé este artículo con la intención de traducirlo y publicarlo en este blog (Aviso: el dificilísimo oficio de traductor es para los profesionales, lo traduzco del francés al español en la medida de mis posibilidades, es por ello que algunas frases o párrafos quedan un poco raros o imprecisos).    <a href='http://www.pablomartincarbajal.com/?p=1543'>[...]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Estuve en verano en París y, leyendo Le Monde, guardé este artículo con la intención de traducirlo y publicarlo en este blog (Aviso: el dificilísimo oficio de traductor es para los profesionales, lo traduzco del francés al español en la medida de mis posibilidades, es por ello que algunas frases o párrafos quedan un poco raros o imprecisos).</p>
<p><strong> </strong> </p>
<p><strong>UNA NUEVA PRIMAVERA PARA LA CULTURA</strong></p>
<p><a href="http://www.pablomartincarbajal.com/wp-content/uploads/2011/10/martine_aubry.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1544" title="FRANCE-ELECTIONS-AUBRY" src="http://www.pablomartincarbajal.com/wp-content/uploads/2011/10/martine_aubry-199x300.jpg" alt="" width="199" height="300" /></a><strong>Martine Aubry / Primera secretaria del partido socialista francés, alcaldesa de Lille / Publicado en Le Monde, 27 de julio de 2011</strong></p>
<p>La creación y la cultura no son un lujo en tiempos de crisis, al contrario, ofrecen importantes activos para poder escapar de ella. Un país que debilita la creación, la innovación y la investigación no prepara su futuro. Nuestro país debe ofrecer a cada uno de sus hijos lo mejor de la cultura.</p>
<p>Es por esto por lo que espero para Francia una nueva primavera de la cultura, una ambición generosa y auténtica, como se ha producido con cada alternancia en el poder, en 1936 y en 1981. Es por esto por lo que yo apelo, en este sector como en otros, a la imaginación colectiva. Es por esto por lo que yo deseo que los retos más actuales de la cultura sean presentados en el debate para 2012, y no sean ignorados o víctimas de malas disputas. Esta acción debe encontrar un sentido que sea también un soplo de aire fresco.</p>
<p>Nuestro primer deber será apoyar a la creación. El trabajo de los artistas no está exento de incertidumbre, pero ¿hacía falta que esta última década los condujera a la mayor parte de ellos a la ultra precariedad? Yo propongo multiplicar los espacios flexibles e interactivos, cooperativas artísticas donde los equipos creativos, las asociaciones y la población se encuentren para experimentar y compartir. Donde las culturas del mundo se descubran y se enriquezcan. Al igual que otras ciudades, Lille, con la eclosión de nuestras «casas Folie», somos testigos de esta acción: la cultura nos ha cambiado porque ella nos une.</p>
<p>Invito también a la apertura y a la movilización de las instituciones culturales para ofrecer hospitalidad a jóvenes artistas y a las formas artísticas del mañana. Para encontrarse con el público, la nueva generación dispondrá durante un tiempo del año (del 5% al 10%), de herramientas de difusión y de comunicación de una ópera o de un teatro. También es importante facilitarles el acceso a Europa, fomentando la creación de redes de apoyo a los creadores.</p>
<p>También pienso en la necesidad de consolidar y de hacer más justa la <em>intermittence</em> (la <em>intermittence</em> es un status laboral del artista en Francia -aclaración del pseudotraductor-) que permita a miles de creadores hacer frente a los riesgos de la creación y que ofrezca el tiempo y la libertad para crear.</p>
<p>Nuestro proyecto es el de escapar a la concentración y a la uniformidad. Es el de hacer vivir la cultura en todos los sectores la sociedad. Contemplo el papel del mecenazgo, el cual debe ampliarse y estimularlo a tomar riesgos, y el lugar de las empresas culturales. Si la UE quiere apostar por la creatividad, debe aumentar sus intervenciones, para apoyar y regular la cultura. Pero nuestro país tiene también necesidad de servicios públicos, de ofrecer continuidad en todo el territorio con medios justos, de servicios gratuitos mientras sea posible, como las bibliotecas, las colecciones, y en primer lugar, la enseñanza.</p>
<p>Nosotros combatimos sin descanso las desigualdades y las barreras que separan a los niños y a los adultos de la cultura. El primero de nuestros «grandes trabajos» es la educación artística. Corresponde a la educación nacional asegurar el conocimiento y la práctica de las artes desde la base. Propongo la adaptación de los horarios escolares, en este contexto, se hace posible dedicar el tiempo necesario a descubrir la cultura. A partir de 2012, cada niño podrá visitar dos veces al año un museo, un taller, un concierto, un espectáculo de danza y de teatro.</p>
<p>La política cultural prepara el futuro. La digital es nuestra revolución cultural. Esta revolución no se combate con leyes represivas e ineficaces sino que exige construir nuevas reglas, una intervención política adaptada para hacer emerger los nuevos modelos de producción y de distribución. Modernizar nuestras leyes, sin renunciar a apoyar a los artistas y sus derechos violados por aquellos que se enriquecen con el saqueo de sus creaciones. </p>
<p>Nosotros debemos asegurar a la vez la financiación sostenible de la creación musical, cinematográfica, así como del libro, garantizando una remuneración equitativa repartida entre los autores y los artistas. Nosotros lo haremos movilizando una parte substancial de la riqueza creada en las redes digitales y por una contribución modesta y tarifaria de cada uno a la creación.</p>
<p>La creación ofrece a cada generación su espejo, también enmarca el camino. Nos corresponde a nosotros construir juntos el patrimonio del mañana. Yo lo compruebo cada año en Avignon, donde se prolonga el teatro popular de Vilar y su idea del arte: <em>una forma de poner en orden o en desorden la naturaleza.</em></p>
<p>El presupuesto del ministerio de la cultura ha disminuido en diez años, esta realidad no puede ocultar la evidencia: no existen los medios de una ambición. Las colectividades estranguladas por leyes centralizadas deben encontrar márgenes de maniobras. En cinco años, con las nuevas prioridades necesarias que he definido, ponerse al día es posible.</p>
<p>He propuesto un aumento del 30% al 50%, 200 millones de más por año, en los presupuestos estatales. Es una redistribución que podemos asumir, bajo los regalos fiscales que suprimiremos. Un millar de euros, es menos que el coste para el estado de la reciente reforma del impuesto sobre el patrimonio. Este esfuerzo comenzará por la financiación de 10.000 puestos de trabajo, 10.000 jóvenes formados en la mediación cultural. Para servir a estos objetivos, por encima de la resignación dominante, debemos fijar las prioridades de la acción pública. Es la esencia misma de la democracia y de la acción política.  </p>
<p>Artículo original en:   <a href="http://www.lemonde.fr/idees/article/2011/07/26/un-nouveau-printemps-pour-la-culture_1552720_3232.html">http://www.lemonde.fr/idees/article/2011/07/26/un-nouveau-printemps-pour-la-culture_1552720_3232.html</a></p>
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		<title>¿Por qué no?</title>
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		<pubDate>Sun, 23 Oct 2011 21:02:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo Martín Carbajal</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blog África]]></category>
		<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace unos meses asistí a una sesión del taller InTeR-Lab, un laboratorio intercultural de creación y comunicación de ideas, en el que sus directores, Alfonso Delgado y Paloma López Reillo (con el apoyo de Isla Forum del Cabildo de Tenerife) trabajan, con un grupo de jóvenes de África, de América y de Canarias, el diálogo, <a href='http://www.pablomartincarbajal.com/?p=1533'>[...]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.pablomartincarbajal.com/wp-content/uploads/2011/10/interlab.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1534" title="interlab" src="http://www.pablomartincarbajal.com/wp-content/uploads/2011/10/interlab-300x168.jpg" alt="" width="300" height="168" /></a>Hace unos meses asistí a una sesión del <strong>taller InTeR-Lab</strong>, un laboratorio intercultural de creación y comunicación de ideas, en el que sus directores, <strong>Alfonso Delgado y Paloma López Reillo</strong> (con el apoyo de <strong>Isla Forum del Cabildo de Tenerife</strong>) trabajan, con un grupo de jóvenes de África, de América y de Canarias, el diálogo, la integración y la interculturalidad a través de la expresión artística y concretamente a través de la pintura. Estuve con ellos unas horas y tras compartir magnífico almuerzo en el libanés de Santa Cruz de toda la vida, regresé a mi casa con la firme sensación de que ahí se estaba fraguando algo interesante, aunque quizás me pareciera incierto el resultado. No el resultado de la convivencia y del intercambio del que nunca dudé (estos encuentros multiculturales siempre son enriquecedores), sino del resultado de las pinturas: un grupo de jóvenes entre quince y veintidós años que jamás habían cogido un pincel eran enseñados en el arte de mirar, en el arte de comprender, en el arte de reflexionar, en el arte de transmitir sobre un lienzo en blanco.</p>
<p>Y quizás sea precisamente eso lo que estos jóvenes son: un lienzo en blanco; o al menos quieren empezar desde el principio, olvidarse y que se olviden de una vez de ciertas etiquetas, y comenzar  a construir su vida nueva, comenzar a formar parte como cualquier otro de este que es su lugar ahora: su lugar, su ciudad, sus esperanzas, su lienzo en blanco; sumergir el pincel en unos colores que ellos mismos han elegido para deslizarlos sobre la tela como si fuera un camino propio, o un rincón en su memoria, o una proyección de futuro; magenta, rojo inglés, violeta qué más da, una mezcla de  siena, de naranja de oriente, o de cadmio. Asistí con incertidumbre a sus primeros pasos en la pintura y tan sólo unos meses más tarde, en la exposición que se encuentra estos días en el espacio<strong> Isla Forum del TEA</strong>, descubrí el resultado, el sorprendente resultado, el asombroso resultado: sentirse útil, sentir que aportas, sentir que vives, que estás vivo en unos cuadros muy correctos que podría perfectamente enriquecer las paredes de nuestras casas.</p>
<p>Y los chicos, absolutamente comprometidos con el proyecto, han escrito una canción en la que a modo de rap dicen cosas como estas: <em>es mi dolor expresado en color / intentando escapar de ese dedo acusador / que me señala impidiéndome volar…</em> Y también: <em>que importa si eres blanco, negro, chino o esquimal / sólo importa el corazón / y como tú, y como tú, y como tú, lo tengo igual. </em>El pasado día 7 de octubre fue la inauguración de la exposición de InTer-Lab titulada acertadamente <strong>¿Por qué no?</strong>, y la ovación del aforo completo a los muchachos tras la performance que prepararon para ese día fue un paso fundamental para lo más importante, para que <strong>Mamadou, Said, Cheikne, Saliou, Willmer, Lua, Lahcen, Jean Marie y Yahya</strong> continúen, orgullosos, siendo ellos mismos.</p>
<p>Video de InTeR-Lab: <a href="http://vimeo.com/30429334" target="_blank">pincha aquí</a></p>
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		<title>África, Canarias y el SILA</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Oct 2011 19:31:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo Martín Carbajal</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blog África]]></category>

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		<description><![CDATA[Si lo pensamos bien, resulta sorprendente el desinterés que existe en Canarias por el enorme continente que tiene a menos de cien kilómetros de distancia. Es curioso observar un mapa a escala real, ese mastodonte enorme que es África y las siete islitas canarias tan próximas, como si fuéramos un pajarillo al lado de un <a href='http://www.pablomartincarbajal.com/?p=1511'>[...]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.pablomartincarbajal.com/wp-content/uploads/2011/10/escritores_sila.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1514" title="escritores_sila" src="http://www.pablomartincarbajal.com/wp-content/uploads/2011/10/escritores_sila-300x198.jpg" alt="" width="300" height="198" /></a>Si lo pensamos bien, resulta sorprendente el desinterés que existe en Canarias por el enorme continente que tiene a menos de cien kilómetros de distancia. Es curioso observar un mapa a escala real, ese mastodonte enorme que es África y las siete islitas canarias tan próximas, como si fuéramos un pajarillo al lado de un rinoceronte. Sin embargo África apenas nos interesa, ¿por qué ocurre esto? Yo creo que es debido, entre otras razones, a que la imagen que tenemos de África no tiene que ver con la riqueza material, y en una sociedad materialista como la nuestra es normal que no llame la atención. Y por supuesto también tiene que ver con el desconocimiento; y también por el poco interés que se tiene en superar el desconocimiento, un desconocimiento que nos conduce a generalizaciones y a conclusiones simplonas: que el marroquí es siempre un moro follonero que intenta engañarnos (y lo miramos con desconfianza), y el negro, un pobre negrito que no tiene donde caerse muerto (y lo miramos con condescendencia). Sin embargo, si se superase la apatía, si se superase la siempre odiosa generalización, si se superase el ombliguismo,  si se rascase un poquito, descubriríamos, utilizando palabras de Alfonso González Jerez: <em>«novelas y poemas, bellezas y horrores, tradiciones y vanguardias, conflictos y esperanzas, luchas por la palabra y por desmontar los discursos legitimadores de la barbarie, relatos tan hermosos y viejos como el mundo»;</em> y a lo que yo añado: y gentes parecidas a nosotros, gentes con las que puedes hablar de tú a tú, marroquíes que no son folloneros y negros que no son pobretones.</p>
<p>Pues por dar a conocer esa realidad, por provocar brotes verdes en el páramo del desinterés y de la desidia que tantas veces –que no siempre- invaden esta <em>«ciudad de las miradas»,</em> bienvenido sea el <a href="http://www.silaencuentro.com/" target="_blank">Salón Internacional del Libro Africano </a>–SILA-;  y parece que algo está provocando, porque en la última edición se ha contando con una mayor participación de público y un mayor interés por los medios. Aún así sigue siendo algo muy minoritario, y a los que nos gusta esto nos sigue pareciendo insuficiente; como me dice el periodista Pepe Naranjo (uno de los incansables promotores de la magnífica web sobre África <em><a href="http://www.guinguinbali.com">www.guinguinbali.com</a>)</em>, «<em>Pablo, no nos engañemos, en esto del interés por África seguimos siendo cuatro frikis»</em>. Y yo escucho con resignación que seamos cuatro frikis, y yo observo con resignación que no estemos preparados para ser frontera con lo interesantísimo que sería serlo, y yo contemplo con resignación que no podamos ser, como dice el mulato escritor congoleño Henry Lopes cuando se clasifica a sí mismo, un doscientos por ciento, cien por cien leche cien por cien café, y yo echo de menos con resignación que no podamos crear una alianza, como la del pájaro con el rinoceronte, donde el intercambio nos permita comprendernos,  despertarnos, complementarnos, enriquecernos y caminar juntos.</p>
<p>Ahora bien, no creo que sea necesario recurrir al insulto para provocar el interés. Puede que nos sorprenda que ciertos grupos no participen de este interés por África tanto como supusiéramos que deberían hacerlo; el periodista <strong>Alfonso González Jerez</strong> y el escritor <strong>Nicolás Melini</strong> han polemizado estos días sobre la escasa participación en el SILA de escritores, de editores y de profesores universitarios canarios. Lo reconozco, a mí también me hubiese gustado verlos por allí, pero más que insultarlos, si se considera que estos grupos podrían ser potenciales participantes y que todavía no participan de la manera en que podrían hacerlo, entonces habría que involucrarlos más, invitarlos a que moderasen una mesa, o a que planteasen un debate; creo que colaborar y aunar esfuerzos siempre es más productivo que el insulto. Yo, que en tanto que escritor suelo asistir a todos los actos literarios que me interesan porque casi siempre de casi todos aprendo algo, me gustaría que esos colectivos u otros que pudieran estar relacionados o interesados por África y por el SILA pensaran lo que dijo <strong>Juan Goytisolo</strong> en la introducción de su charla de este año: <em>«buenas noches, estoy aquí porque el año pasado me enteré de que organizaban  un salón del libro africano en Tenerife y no dudé en venir a visitarlo para escuchar y aprender de lo que aquí acontecía»</em>.</p>
<p><em>Foto: los escritores senegaleses Cheikh Amidou Kane, Boris Boubacar Diop, Seydou Norou y Binta Ndao en la edición del SILA 2011</em></p>
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		<title>G21, ladrones.</title>
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		<pubDate>Sun, 02 Oct 2011 17:30:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo Martín Carbajal</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[Reproduzco el breve texto que leí durante la presentación de g21 en el Ateneo de Madrid, el pasado 30 de septiebre de 2011 Víctor Álamo recrea con la fortaleza de su prosa, una prosa rica y llena de recursos expresivos, un mundo casi mítico que sin embargo habita y ha habitado siempre en estas islas. Víctor <a href='http://www.pablomartincarbajal.com/?p=1492'>[...]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.pablomartincarbajal.com/wp-content/uploads/2011/10/g21_2edicion.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1493" title="g21_2edicion" src="http://www.pablomartincarbajal.com/wp-content/uploads/2011/10/g21_2edicion-300x300.jpg" alt="" width="300" height="300" /></a><strong>Reproduzco el breve texto que leí durante la presentación de g21 en el Ateneo de Madrid, el pasado 30 de septiebre de 2011</strong></p>
<p>Víctor Álamo recrea con la fortaleza de su prosa, una prosa rica y llena de recursos expresivos, un mundo casi mítico que sin embargo habita y ha habitado siempre en estas islas. Víctor Conde utiliza la ciencia ficción, unos personajes evocadores, la mujer sombra, el hombre que ha perdido sus alas y no puede volar, habla de ciencia ficción, pero habla también de realidad. El relato de Pepe Correa se lee con una sonrisa en los labios, un cuento delicioso, de esos que reconforta cuando lo has acabado. La prosa de David Galloway está cargada de frases repletas de significado, de verdades y de denuncias personales. Santiago Gil presenta un personaje canalla por el que es fácil apasionarse, un personaje que nos plantea muchas preguntas, como la buena literatura. Cristo Hernández nos ofrece una trama delirante, que provoca verdaderas carcajadas en el lector,  el placer de leer una buena historia. Javier Hernández recrea una atmósfera negra envolvente, en unos personajes que también existen, que podrían vivir tan cerca de nosotros. Álvaro Marcos también acude a un mundo mítico, con la precisión y el cuidado de su prosa en el paisaje y en los sentimientos de sus protagonistas. Los cuentos de Nicolás Melini tienen una profundidad difícil de conseguir, poseen esa extraña sensación de que en cada frase puede suceder algo. Alexis Ravelo acude a la involuntaria necesidad de inventarse un pasado, un pasado que se mezcla con el presente, quizás porque éste no es suficiente. Anelio Rodríguez muestra con destreza una cotidianidad que esconde y vislumbra tensiones personales ocultas.</p>
<p> Esto es Generación 21. ¿Qué somos una generación?, pues no lo sé. Sólo sé que somos un grupo de escritores, de escritores… aunque quizás, más que de escritores debería decir de ladrones. Un grupo de ladrones que tenemos que robarnos nuestro tiempo para ejercer de profesores, de economistas, de gestores, de periodistas&#8230; Qué feo eso de robarle a uno mismo, qué tristísima resignación esa de  robar para poder comer.</p>
<p> ¿Y a qué venimos a Madrid? ¿A qué venimos a Madrid nosotros ladrones, nosotros escritores que también somos canarios? ¿Para qué salimos de esas islas de las que apenas salen nuestras novelas? ¿Para pasárnoslo bien? ¿Para que alguien nos mire? ¿Para que alguien nos lea? ¿Para avanzar un pasito más en el kilómetro no sé cuántos de esta carretera interminable que supuestamente nos conduciría, si acaso alguna vez lo conseguimos, a ser personas honradas?</p>
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		<title>Oceana, de Alfonso Delgado</title>
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		<pubDate>Sat, 24 Sep 2011 16:15:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo Martín Carbajal</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[Oceana, en tu nombre navegan las caricias de los amantes, Paros, Naxos, Hydra, Ítaca, son sus azules, sus verdes y sus blancos, dicen que al argonauta se le enviaba a cumplir una tarea imposible para desembarazarse de él, pero siempre volvía victorioso. Llegué a tus orillas sin rumbo / con el corazón maltrecho de esperanzas, <a href='http://www.pablomartincarbajal.com/?p=1475'>[...]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.pablomartincarbajal.com/wp-content/uploads/2011/09/as-praias-da-lua.jpg"></a><a href="http://www.pablomartincarbajal.com/wp-content/uploads/2011/09/Almagre.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1480" title="Almagre" src="http://www.pablomartincarbajal.com/wp-content/uploads/2011/09/Almagre-300x300.jpg" alt="" width="189" height="235" /></a>Oceana, <em>en tu nombre navegan las caricias de los amantes</em>, <em>Paros, Naxos, Hydra, Ítaca</em>, son sus azules, sus verdes y sus blancos, dicen que al argonauta se le enviaba a cumplir una tarea imposible para desembarazarse de él, pero siempre volvía victorioso. <em>Llegué a tus orillas sin rumbo / con el corazón maltrecho de esperanzas</em>, ¿Qué es lo que busca Alfonso Delgado?</p>
<p> <a href="http://www.pablomartincarbajal.com/wp-content/uploads/2011/09/As+prais+da+Lua1.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-1478" title="As+prais+da+Lua" src="http://www.pablomartincarbajal.com/wp-content/uploads/2011/09/As+prais+da+Lua1-300x300.jpg" alt="" width="195" height="218" /></a><em>  Teseo y Ariadna</em>. <em>Ariadna</em> es fuego, una paleta de ardor rojo, granate y naranja que clama, que grita, que invoca al mundo la magnitud de sus colores. <em>Teseo</em> por fuera es costra, es falla, es arena seca, es pigmento; fluye sin embargo en su interior de azules calmos y fértiles turquesas. <em>Teseo</em> una espada luminosa, un hilo para entrar en la cueva y conducirlo a ella a su regreso.</p>
<p>Y conducirlo a ella. Alfonso Delgado nos habla de amor; amor, casi una misión imposible de la que sin embargo regresa victorioso. Un amor moldeado en almagre, en arcillas ocres y naranjas y azules y marrones; almagre, luna, ondas, luz…, belleza. Alfonso Delgado nos habla de la belleza, nos muestra la belleza, una belleza serena,  meditada, sabia; una belleza de paisajes que habitamos, una belleza en las <em>praias da lua</em>, en una <em>caleta perdida, </em>transparentes, cálidas; lienzos en donde podemos <em>esquecer</em>, en donde podemos olvidar, en donde Argos convive con su triunfo.</p>
<p><a href="http://www.pablomartincarbajal.com/wp-content/uploads/2011/09/ariadna.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1479" title="ariadna" src="http://www.pablomartincarbajal.com/wp-content/uploads/2011/09/ariadna-193x300.jpg" alt="" width="193" height="300" /></a>Oceana, <em>conseguí navegar en tus azules</em>&#8230;, dice Alfonso Delgado pero no es del todo cierto; la verdad, la verdad es que<strong> </strong><em>conseguimos</em> navegar en tus azules contemplando Oceana, porque frente a Oceana, sumergiéndonos en Oceana, todos, Argonautas, descubrimos <em>que nos esperabas en el último de los puertos</em>, ¡belleza!, casi como una <em>joya rara</em> o inesperada, ¡belleza!, <em>sirena feliz e infinita. </em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em> </em><em>En cursiva en el texto: títulos de cuadros y versos de Alfonso Delgado.</em></p>
<p><em>Cuadros: Almagre, As prais da lua, Ariadna, de la exposición Oceana, de Alfonso Delgado.</em></p>
<p><a class="a2a_dd addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save"><img src="http://www.pablomartincarbajal.com/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share"/></a> </p>]]></content:encoded>
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		<title>Nunca es bueno cuando los ojos de los hombres son testigos de cosas que nunca antes se habían visto</title>
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		<pubDate>Mon, 04 Jul 2011 17:59:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo Martín Carbajal</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blog África]]></category>
		<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[«Nunca es bueno, Fadel, cuando los ojos de los hombres son testigos de cosas que nunca antes se habían visto», esta frase entresacada de «Los tambores de la memoria» (Gran Premio de las Letras de la República de Senegal en 1990) refleja, quizás, uno de los objetivos del autor al escribir esta novela. Nos situamos <a href='http://www.pablomartincarbajal.com/?p=1449'>[...]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><a href="http://www.pablomartincarbajal.com/wp-content/uploads/2011/06/Tambores_memoria.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-1445" title="Tambores_memoria" src="http://www.pablomartincarbajal.com/wp-content/uploads/2011/06/Tambores_memoria.jpg" alt="" width="148" height="241" /></a>«Nunca es bueno, Fadel, cuando los ojos de los hombres son testigos de cosas que nunca antes se habían visto»,</em> esta frase entresacada de «<strong>Los tambores de la memoria</strong>» <strong>(Gran Premio de las Letras de la República de Senegal en 1990)</strong> refleja, quizás, uno de los objetivos del autor al escribir esta novela. Nos situamos en Senegal, un tiempo después de la salida de los franceses, cuando su sociedad ya se ha dado cuenta de que esos sueños de prosperidad tras convertirse en un país independiente no se han cumplido; y tampoco se puede dar marcha atrás, no se puede impedir que hayan llegado unos colonizadores, cuyo paso fue tan destructivo, que tal vez hubiese sido mejor nunca haberlos visto.</p>
<p><strong>Boubacar Boris Diop</strong> (Dakar 1946) refleja en su novela el desencanto que muestran muchas novelas africanas de escritores de su generación, una realidad que empieza por un déspota en el poder que ha sido respaldado por Francia y que convierte a su régimen en el más podrido y sanguinario que puede imaginarse, y en donde los oportunistas vinculados al partido único han conseguido vivir en grandes mansiones («<em>porque si quieres ser respetado no te queda más remedio que llenarte los bolsillos</em>») mientras la mayoría del pueblo se muere de hambre.</p>
<p>Esta es la realidad de la que trata de huir un pequeño asentamiento del este del país, <strong>Wissombo</strong>, separada  40 km de la principal ciudad de la región, Dinkera, ese otro mundo ajeno a los habitantes de Wissombo al que antiguamente había que llegar a pie en dos o tres días a costa de mil peligros. Para los habitantes de Wissombo, Dinkera a tan sólo 40 km, era otro mundo (¿que le vienen a contar entonces de país?, ¿qué concepto es ése?). Y es en Wissombo en donde nació <strong>la leyenda de la reina Johanma</strong>, <em>«</em><em>Diosa de la Lluvia, ni muerta ni viva, viva pero invisible, muerta pero visible, que aparecerá un día entre los innumerables días del Tiempo aportando con ella, de nuevo, la Prosperidad y la Justicia para los suyos».</em></p>
<p><strong>Fadel</strong>, el protagonista principal, odia todo lo que su padre representa (<strong>Madické Sarr</strong>, uno de esos oportunitas vinculados al partido único) y para huir de él abandona Dakar en busca de la reina Johanma, en busca de la liberación de su pueblo y de su propia liberación. A medio camino entre la realidad y la ficción, entre el pasado y el presente, Boris Boubacar Diop nos habla de los temas que marcan y marcaron a toda su generación: El despotismo de los colonizadores, los negros que se sometieron y se humillaron frente a los franceses pero que sin embargo continuaron su obra, la falta de principios de los políticos, la carencia de sentimiento nacional en unas naciones impuestas, las creencias animistas en brujos y hechiceros, la servidumbre de la mujer, el desencanto de los jóvenes, la pobreza y la búsqueda de la justicia, la dignidad y la libertad.</p>
<p>¿Y los jóvenes? Los jóvenes como Fadel y su hermano <strong>Badou</strong>, los jóvenes que desprecian a sus mayores, «<em>que nos acusáis</em> ­—dice Madické Sarr— <em>sin imaginar los sufrimientos que hemos soportado, las humillaciones que hemos aceptado por nuestros hijos y por nuestra patria</em>» ¿qué ocurre por tanto con los jóvenes? ¿Cómo podrán reconducir las cosas inevitables que sus ojos ya han visto?</p>
<p><a href="http://www.pablomartincarbajal.com/wp-content/uploads/2011/07/borisdiop.jpg"></a></p>
<p><span style="text-decoration: underline;">Tres preguntas a Boris Boubacar Diop</span></p>
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<li><strong>Siempre sorprende a los occidentales la influencia de la brujería, los hechiceros y los griots en la sociedad africana, tanto en las clases más populares, como en muchos de sus dirigentes. En la novela critica abiertamente a estos hechiceros tratándolos de estafadores y oportunistas, pero sin embargo, la leyenda de la reina Johanma, que podría también estar en el ámbito de lo irracional para una mentalidad occidental, cobra mucha fuerza positiva en tu novela ¿Hay o no contradicción en esta doble visión de lo sobrenatural?</strong></li>
</ol>
<p>Fadel Sarr, el personaje principal de la novela, es un anarquista, un libertario. El profesa un profundo desprecio por todas las convenciones sociales. A sus ojos, su padre es la encarnación de un sistema político opresivo y de prácticas sociales irracionales y completamente absurdas. Fadel y su hermano, Badou, que tiene fuertes convenciones marxistas, representan una nueva generación, más abierta al mundo moderno. Pero hace falta comprender que hay dos niveles de temporalidad en «Los tambores de la memoria». De hecho, todo lo que concierne a la reina Johana se sitúa en los años 30, por tanto en un pasado relativamente lejano. Creé a Johanna a partir de una gran figura de la historia senegalesa, Aline Sitoe Diatta, una celebre resistente a la penetración colonial francesa. En el marco político que le tocó vivir, las prácticas místicas no tenían nada que ver con la vulgar charlatanería. Aquí estamos en el corazón de la espiritualidad de una nación agredida y desestabilizada por los conquistadores extranjeros y la reina Johanna comprende muy rápido que se trata sobre todo de un combate cultural, que contra un enemigo más fuerte militarmente, los mitos generan solidaridad y dan asimismo la fuerza de hacer frente victoriosamente a esa gran prueba. Como diría Cheikh Hamidou Kane (uno de los más reconocidos escritores senegaleses -nota del entrevistador-), la reina Johanna trata de ayudar al pueblo de Wissombo a poner su alma en lugar seguro.</p>
<ol>
<li><strong>Me ha parecido curioso que esta novela esté ambientada en Senegal, sobre todo por la insistencia en un régimen, simbolizado por el general Adelezo, déspota sanguinario y podrido. Sin embargo, la imagen del primer presidente senegalés tras la independencia, el intelectual Leopold Sedar Senghor, no coincide precisamente con la del general Adelezo ¿Por qué, por tanto, has ambientado la novela en Senegal?</strong></li>
</ol>
<p>Es una pregunta extremadamente interesante. Senegal es uno de los raros países africanos en donde jamás ha habido ni dictadur<a href="http://www.pablomartincarbajal.com/wp-content/uploads/2011/07/borisdiop1.jpg"></a>a militar ni golpe de estado, y yo, novelista senegalés, invento a un General Adelezo que no tiene nada que ver con mis vivencias políticas reales. ¿Cómo explicar esta paradoja? Debo admitir que escribí esta novela en un periodo de mi vida donde, como muchos de los intelectuales africanos -incluso todavía hoy-, tenía una lectura muy globalizadora de la historia de África. Quiero decir que hablando de un país africano en particular, yo le daba el trato de otros países del continente radicalmente diferentes del país elegido. Sí, tienes razón, es raro meter en el mismo saco a Senghor y a Mobutu. A pesar de las serias críticas que se le pueden hacer al primero, no era un tirano sanguinario a la cabeza de un régimen corrupto. Debo añadir que Senghor no me ha servido de modelo para el personaje del general Adelezo. En cualquier caso, podría ser un error de perspectiva, yo sé que puede ser difícil de comprender desde un continente europeo donde cada país, hasta el más insignificante, es celoso de su singularidad y no asume más que su propia historia. Durante largo tiempo he funcionado bajo este curioso paradigma negando toda identidad a unos países africanos que sin embargo son tan diversos en sí mismos. Los «Tambores de la memoria» es una novela de juventud, representa un periodo de mi recorrido intelectual, si la escribiera hoy, procedería de manera diferente, situándolo fuera de Senegal o describiendo el contexto político con un poco más de precisión.</p>
<ol>
<li><strong>En tu libro «África más allá del espejo»  empiezas realizando un ensayo sobre Rwanda en donde demuestra la vergonzante complicidad de los franceses con el genocidio de los hutus sobre los tutsi. Después críticas abiertamente a Senghor por su política colaboracionista con los franceses. Y en otro capítulo posterior criticas ferozmente el discurso de Sarkozy en Dakar, un discurso que clasificas de Negrofobico. Sarkozy afirmó en su campaña electoral que Francia no necesita a África, independientemente de lo inadmisible de esa afirmación, ¿y África?, con este pasado  Francia-África que reflejas en ambos libros, ¿África necesita a Francia?</strong></li>
</ol>
<p>Voy a responderte con una pregunta muy simple: ¿No es sorprendente escuchar al presidente de un país tan rico como Francia decir que Francia no necesita a África? Sus palabras son al mismo tiempo una confesión y una mentira: jamás París ha tenido tanta necesidad de los recursos de África (el petróleo de Congo Brazaville y de Gabón, el uranio de Niger, por citar nada más que dos ejemplos). Muchos intelectuales africanos han reaccionado frente al Discurso de Dakar de Sarkozy, pero como podemos ser sospechosos de parcialidad, yo prefiero redirigir a los escépticos al reciente documental de Patrick Benquet, «La Franceafique, 50 años bajo sello secreto», y a la obra «Camerun, una guerra secreta en los orígenes de la france-afrique», de Delthombre, Domergue y Tatsitsa. Sin los recursos y el peso que estos clientes africanos  aportan a Francia y a la ONU, Francia seria actualmente una potencia media, menos dotada que Italia y en todo caso muy lejos de Alemania. Todo esto muestra muy bien que la idea de una Francia que se porta generosamente al rescate de los pobres países africanos es una broma de muy mal gusto. Los estados no tienen corazón, funcionan con la cabeza y el sentido común no les lleva de ninguna forma a ocuparse del desarrollo de los otros estados. Esto nunca se ha visto en la historia de la humanidad y un sistema de explotación que se disimula con el velo de la ayuda al desarrollo no es sino un lobo disfrazado de abuelita.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.pablomartincarbajal.com/wp-content/uploads/2011/06/borisdiop_africa.jpg"><img class="size-medium wp-image-1446 aligncenter" title="borisdiop_africa" src="http://www.pablomartincarbajal.com/wp-content/uploads/2011/06/borisdiop_africa-223x300.jpg" alt="" width="223" height="300" /></a></p>
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